90 minutos

16 Sep 2018 | 4 minute read

Primer tiempo

Estamos ante un desafío único, una instancia que no fue fácil alcanzar aunque la veníamos buscando, para sorpresa de más de uno. Personalmente, en los primeros segundos de partido me cuesta darme cuenta de que lo estamos consiguiendo. Sin embargo, con el correr de los minutos se hace notar la emoción y el aliento de los primeros hinchas, y con ello se percibe más real lo que está en juego, intensificando una felicidad hasta ese momento contenida.

La cancha en que se desarrolla el encuentro es un escenario desconocido y se siente enorme. En pos de contrarrestar los temores que eso conlleva, el objetivo inicial ha sido mantener el control de la pelota, sin arriesgar. Mi rol, ser la primera opción de pase y encontrar la vuelta para evitar el offside. Así y todo, a veces me levantan el banderín cuando no corresponde! Paciencia. Lo creativo viene por otro lado, y yo estoy para acompañar e intentar simplificar alguna jugada.

15’

Tras un lapso en el que no se destacan acciones trascendentes, necesitamos una señal para confirmar que seguimos en carrera. Y qué mejor que una buena sucesión coordinada de pases en velocidad. No sólo produce fascinación verlo, prestando la suficiente atención, incluso se puede oír: tiki, taka, tiki, taka, tiki, taka. Una sensación maravillosa, casi mágica.

Nuestras chances continúan intactas.

30’

Transcurrida la primera media hora, teniendo un panorama más claro y habiendo dominado hasta este punto la situación, podemos anunciar que estamos oficialmente pensando y gestando el gol. Una mayor cantidad de público se levanta para acompañar, hay una gran excitación y alegría compartida.

A medida que nos acercamos al final del primer tiempo también vamos aumentado la posesión, ocupando mayor superficie sobre el terreno de juego, achicando los espacios. Los nervios y miedos iniciales han ido mutando en otros nuevos, pero hasta aquí se han dado las condiciones esperadas, dejando expectativas positivas para enfrentar lo que vendrá.

De cualquier manera existe una fuerza interior que nos insta a mantener la calma. El camino para llegar hasta aquí ha llevado su tiempo y ha tenido sus obstáculos. Por nuestra parte, avanzamos, paso a paso, esperando el gol que confiamos va a llegar. Todavía queda mucho partido por delante.

45’

Este último tramo tiene mucho ida y vuelta, largos recorridos, y algunos piques más cortos. Y si bien no se modifica el marcador, nos toca enfrentar un primer sobresalto que afortunadamente no pasa de eso.

El peso del encuentro se empieza a sentir y esperamos con cierta ansiedad el entretiempo, que servirá para obtener un pantallazo actualizado del estado del equipo, y para revisar y confirmar que estamos en forma para lo que sigue.

Entretiempo

Durante la charla técnica, ya en el descanso, analizamos el desarrollo hasta aquí, delineamos posiciones y discutimos estrategias. Las perspectivas y los números son buenos. Por otro lado, también hay algo dentro que se mueve y nos inspira para salir a jugar lo que falta.

Un triunfo implica sensaciones y experiencias para las cuales no hay un nombre.

Segundo tiempo

La pausa se nos esfuma rápidamente y ya estamos de vuelta en cancha para la segunda mitad.

Entusiasmados. (Muy) Motivados. Arriba!

60’

El calor hace menos soportable el esfuerzo por seguir llevando la pelota hacia adelante, sin embargo no podemos dejar de acompañar a quien lidera el ataque. Y tampoco nos podemos permitir perder la línea en la defensa ante cualquier posible contraataque.

Atrás quedó la meseta de la última media hora, entramos en la recta final. El último tercio de partido promete acción y emoción. Como muestra debemos superar nuevas pruebas, un par de tiros en el poste que hacen tambalear nuestra fe. Sí, el hierro con lo justo! Se justifica el ingreso de un par de refuerzos que aporten un poco de oxígeno.

75’

Mientras mantenemos la valla invicta, nuestro gol no llega, aunque se presiente cada vez más cerca, y más fuerte. Proyectamos múltiples jugadas desde distintos ángulos, aprovechando al máximo todas las dimensiones del campo. Aún así, no se deja ver con claridad, se nos esconde. Falta definición.

A esta altura las interacciones e instrucciones desde el banco se tornan más frecuentes, ningún detalle puede quedar librado al azar en el cierre del partido. Se viven algunos segundos de tensión, por momentos escasea el aire. No va a ser fácil aguantar lo que resta.

Paralelamente nos invade cierto pánico. Este gol que estamos próximos a lograr significa un cambio de categoría que sin dudas afectará nuestro futuro. Estamos preparados para eso? El equipo? La hinchada? Nuestro estadio?

85’

Se juegan los últimos minutos. Inhalamos, exhalamos, conscientes en cada respiración, renovando energías. Estiramos músculos, procurando flexibilidad mientras aguardamos el desenlace. Nos concentramos en el arco, que parece pequeño cuando pensamos en el gol.

88’

La perseverancia y la paciencia dan sus frutos. Casi en tiempo cumplido, tras una serie de rebotes en el área y escapándonos del libreto, respondemos a un ataque con un contragolpe de pizarrón y…

Gool!1

Salió. Hay llanto y cansancio, se liberan presiones y emociones, a la vez que se respira alegría y felicidad.

90’

Apenas queda tiempo para recuperarse del shock. Es el final, y es difícil explicar todo lo que nos pasa por la cabeza. No sé si fueron 90 minutos o 9 meses. Sí sé que ahora empieza otro partido, más largo aún, para el que no hay táctica o estrategia que valga. Y promete ser el más importante de nuestras vidas.

Un partido que adivino estaremos en desventaja la mayor parte del tiempo, que sufriremos de a ratos, y que transformará nuestra forma de juego en un aprendizaje permanente. Pero es un partido que queremos disputar, en el que pelearemos cada pelota y disfrutaremos cada instante tanto como sea posible.

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